n DECLARACION
A los inmortales mártires de
la Guerra Popular
La muerte después de la vida es un hecho inevitable.
Después de todo nos tenemos que morir algún día. Pero aunque la muerte le
ocurre a todos los cuerpos, no todas las muertes tienen el mismo carácter.
Algunas muertes inspiran a la gente que queda viva en el mundo y viven por
siempre mostrando el camino a la liberación, mientras que otras muertes son
menos importantes que los gusanos apestosos. En la sociedad de clases quienes
mueren en función de la mayoría de la gente perteneciente a la clase
trabajadora oprimida, su muerte es señalada con honor que vive por épocas
enteras, mientras que quienes trabajan y mueren por la minoría de las clases
opresoras su muerte se hace igualmente odiosa y apestosa. Esta es la diferencia
entre “la muerte que es más pesada que una montaña y la muerte que es más
liviana que una pluma”.
En la lucha de liberación de la clase obrera de Nepal, el
13 de febrero de 1996 goza de especial importancia histórica. Debido a que este
mismo día los hijos e hijas del pueblo nepalés, armados con las armas
científicas del la ideología del marxismo-leninismo-maoísmo decidieron tomar la
historia en sus propias manos y decidir ellos mismos su destino combatiendo
conscientemente contra la vetusta tiranía de las clases opresoras. Bajo el
liderato del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) se ha anunciado una nueva
época de auténtica democracia para el pueblo.
Esta gran iniciativa revolucionaria de las masas para el
desarrollo cualitativo de la lucha de clases, le ha asestado un golpe mortal al
poder de las clases opresoras que han estado asesinando, saqueando y oprimiendo
a las masas. Estos ladrones opresores que fueron hechos pedazos por este evento
lanzaron masivos ataques contra el pueblo, creando terror mediante asesinatos a
través de torturas, saqueando y violando al pueblo. No sólo asesinaron a hijos
e hijas de las masas mientras dormían en sus casas sino que incluso violaron a
las madres y hermanas de las víctimas asesinadas desenmascarando así sus
brutales instintos pocas veces vistos en la historia de la humanidad. A nombre
de falsos enfrentamientos, torturaron y asesinaron a hijos e hijas de las masas
que tenían en cautiverio. Saquearon los granos de los pobres, hambrearon a los
campesinos y quemaron sus casas. Miles de ellos fueron detenidos entro de las
mazmorras y torturados. De este modo, la supuesta “democracia”, los “derechos
humanos”, y el “imperio de la ley” han quedado completamente expuestos ante los
ojos de todo el mundo. Los mejores hijos e hijas de las masas enfrentaron las
crueles masacres de la clase opresora dominante dando ejemplos de sacrificios
ejemplares. Tomando las muertes físicas causadas durante la lucha contra las
clases opresoras como el comienzo de la verdadera vida, estos combatientes
proletarios se han puesto en la línea de fuego para defender y desarrollar este
gran inicio del pueblo. Incluso antes de cumplirse un año desde el inicio de la
histórica guerra popular el número de inmortales mártires que han nutrido la
guerra con su sangre ha llegado a cerca de un centenar. Hoy el fenómeno de la
guerra popular nutrida por la sangres de estos hijos e hijas de las masas ha
estado floreciendo con gran fervor en el seno del pueblo. El mensaje de estos
inmortales mártires está hoy llevando al despertar de millones de personas
tanto dentro como fuera del país.
El Comité Central de nuestro Partido ha rendido solemne
homenaje con orgullo a estos inmortales mártires de la guerra popular y
prometió combatir hasta el fin para materializar sus sueños. Nosotros junto con
el pueblo prometemos cobrar venganza contra estos carniceros que han asesinado
brutalmente a los mejores hijos e hijas del pueblo. Tarde o temprano lograremos
la venganza y el proceso ya ha comenzado. En la historia del pueblo, la sangre
de quienes han sido martirizados por la causa popular, nunca ha sido en vano,
ni nunca lo será.
En todas partes y en todos los tiempos las clases
reaccionarias han intentado detener el gran movimiento revolucionario popular
recurriendo a masacrar al pueblo. Sin embargo, la historia ha demostrado una y
otra vez que ellos cavarán sus propias tumbas mediante tales actos. Nepal no
será la excepción a eso. No hay duda de que tocan a muerto las campanas para
estas clases dominantes reaccionarias que quieren pegarse al poder mediante la
venta de la soberanía de la nación y el
asesinato de su propio pueblo.
Con ocasión de cumplirse un año del histórico inicio, a
nombre del Partido Comunista de Nepal (Maoíst), ofrezco un revolucionario
saludo a los inmortales mártires de la guerra popular y les rindo un respetuoso
homenaje a ellos. Me gustaría reafirmar la promesa de nuestro Partido de que
combatiremos hasta llevar la guerra popular a la victoria final para hacer
realidad la república de Nueva Democracia. En esta ocasión histórica quiero una
vez más presentar mis más sentidos respetos a los padres de estos mártires
proletarios y presentarles mis condolencias a los afligidos miembros de sus
familias. Les pido a todo el pueblo transformar el dolor en orgullo y fuerza y llevar
la lucha contra este Estado genocida a un nivel más alto hasta que sea lograda
la victoria. Es sólo de esta manera que pueden ser expresados el verdadero
respeto y las verdaderas condolencias a quienes han sido mártires.
(Prachanda)
Secretario General, Comité Central
Partido Comunista de Nepal (Maoísta)
Camarada Tirtha Gautam: Un gran revolucionario proletario y héroe de la
Guerra Popular
De
los muchos revolucionarios proletarios que han dado sus vidas para atizar el
fuego de la guerra popular que arde en los Himalayas en el último año, el
camarada Tirtha Gautam se yergue en lo más alto como un destacado
revolucionario proletario y un heroico combatiente guerrillero. No sólo porque
es el dirigente de más alto rango del Partido que ha llegado al martirio en el
proceso hasta ahora, sino debido a sus cualidades como auténtico revolucionario
marxista-leninista-maoísta y su poco común sentido de valor y sacrificio. Encontró
la muerte como un gran héroe mientras comandaba valientemente a los
combatientes de la guerrilla popular durante la exitosa primera toma de un
puesto policial luego del heroico inicio de la guerra popular en Bethan
(Ramechhap) el 3 de enero de 1997. Decidido a demostrar que es la gente o el
factor humano y no las armas lo decisivo en la guerra, él comandó a los
destacamentos guerrilleros equipados con armas de baja tecnología pero con alta
moral revolucionaria a lanzar un audaz ataque contra un enemigo con armas de
alta tecnología pero una baja moral y mostró lo correcto de la teoría militar
maoísta ese histórico día pero a costa de su propia vida. Por medio de su
heroica muerte no sólo inspiró a los combatientes guerrilleros a ganar la
batalla ese día sino que ayudó a elevar la guerra popular en el país a una
nueva altura.
El
camarada Tirtha Gautam era miembro de uno de los Burós Subregionales del PCN
(Maoísta) en la Región Oriental, Secretario del Comité de Organización del
Distrito de Kavre-Ramechhap y Mando Militar del mismo distrito. Escasamente en
sus treinta y tantos años, tenía más de una década de vida comunista revolucionaria
y era funcionario de tiempo completo del Partido desde hacía siete años. Su
elevado nivel ideológico-político se reflejaba en su constante alineamiento con
la facción revolucionaria durante los largos años de lucha interna contra los
liquidacionistas oportunistas de derecha en el Partido. De igual manera, él
dirigió o estuvo asociado con todas las principales acciones guerrilleras en la
Subregión desde la época de los preparativos y el inicio de la guerra popular.
Nacido en una familia de campesinos medios de la capa inferior en la aldea
Chauri en el distrito Kavre al oriente de Nepal, trabajó como maestro de
escuela antes de asumir su papel de revolucionario de tiempo completo.
El
inmortal mártir camarada Tirtha Gautam es un faro para todos los
revolucionarios en Nepal y en todas partes. ¡El Partido está orgulloso del gran
héroe y le presenta un especial saludo rojo y homenaje revolucionario a este
destacado revolucionario marxista-leninista-maoísta!