¡Viva la Guerra Popular!
Exactamente hace un año, es decir, el 13
de febrero de 1996, las semillas de la guerra popular revolucionaria fueron
sembradas en las fértiles tierras de Nepal. Hoy estamos orgullosos de proclamar
que las semillas no sólo se han convertido en prometedores retoños sino que
también han echado firmes raíces. Con ocasión de este primer aniversario del
histórico inicio de la guerra popular, rendimos nuestro revolucionario homenaje
y saludo a todos aquellos valientes mártires que dieron sus vidas para nutrir
los retoños de la revolución; ofrecemos nuestro rojo saludo a todos nuestros camaradas
del Partido y a las masas revolucionarias; y ofrecemos nuestro saludo
internacionalista proletario a todos los partidos y organizaciones fraternales
de todo el mundo.
El
enorme significado nacional e internacional de esta guerra popular maoísta en
la tierra de los poderosos Himalayas y los legendarios combatientes Gorkha,
pero reducida a ser el segundo país más pobre del mundo por los vampiros
chupasangres del feudalismo y el imperialismo, debe ser obvio para todos.
Primero, el exitoso inicio y desarrollo de esta guerra popular es una vindicación
de la todopoderosa ideología del marxismo-leninismo-maoísmo. En un momento en
el que los imperialistas y sus lacayos se estaban regocijando con el
fallecimiento de falso ‘comunismo’ en la antigua Unión Soviética y Europa
Oriental y los revisionistas y neorevisionistas habían estado disculpándose recurriendo
al cascarón del parlamentarismo o al abierto liquidacionismo de diversos
matices, esta guerra popular ha mostrado que la lucha por el comunismo está
lejos de haber acabado y que el camino al verdadero comunismo está iluminado
sólo por el marxismo-leninismo-maoísmo. La firme adhesión a las sucintas
formulaciones maoístas de “Salvo el Poder todo es ilusión” y “El Poder nace del
fusil” ha dado a la guerra popular una definida y correcta orientación
política. Igualmente, una correcta comprensión de la importancia del actual
desarrollo de las tres armas mágicas de: un Partido proletario de nuevo tipo,
un Ejército Popular y un Frente Unico revolucionario bajo el liderato del
proletariado, le ha dado una orientación organizativa adecuada a la guerra
popular. Y sobre todo, la históricamente sintetizada ciencia militar de la
revolución proletaria y en particular la teoría de la guerra popular prolongada
desarrollada por el camarada Mao ha sido la guía militar de est histórica guerra.
De este modo, La más significativa característica distintiva y factor guía para
el exitoso lanzamiento de la guerra popular en Nepal ha sido el tener una
correcta perspectiva ideológica, política, organizativa y militar
marxista-leninista-maoísta.
En
segundo lugar, el gran éxito del primer año de la guerra popular en Nepal ha
sido garantizado por la correcta evaluación de las condiciones objetivas y
subjetivas prevalecientes y la formulación e implementación de políticas planes
y programas político-militares en conformidad. La necesidad objetiva de la
transformación de nueva democracia de las sociedades semicoloniales y semifeudales
como Nepal no ha estado en duda. Pero la crisis del viejo Estado nepalés
acosado por contradicciones de clase, nacionales y regionales, ha sido tan aguda
y se ha deteriorado con los años que los esfuerzos de reformas cosméticas han
fracasado miserablemente y exige con urgencia una transformación revolucionaria
del Estado y la sociedad. En el plano subjetivo, las explotadas y oprimidas
masas populares y las diversas nacionalidades oprimidas han acumulado una larga
experiencia de lucha contra este podrido sistema y han adquirido una conciencia
revolucionaria para dar todo por aplastar este estado. Más importante aún, el
partido del proletariado, es decir, el PCN (Maoísta), se ha templado en los
largos años de lucha interna y lucha de clases y finalmente adquirió la
capacidad y madurez para dirigir esta revolución inevitablemente violenta y
prolongada. Basados en la evaluación de estas realidades objetiva y subjetiva
concretas se trazaron e implementaron en fases los planes y programas para el
inicio y desarrollo sistemáticos de la guerra popular. Dentro de la Primera
Etapa de la defensiva Estratégica, se ha implementado con tremendo éxito el
primer plan del Histórico Inicio y Continuación, y desde septiembre-octubre de
1996 está en ejecución con gran éxito hasta ahora el Segundo Plan de Desarrollo
de la Guerra de Guerrillas de Manera Planificada. El Buró Político y el Comité
Central del Partido han sesionado entretanto y han hecho revisiones periódicas
de los Planes, y le han confiado a los Burós Regionales las responsabilidades
de formular programas detallados y de implementarlos de acuerdo con las
particularidades regionales. Se ha tenido especia cuidado de mantener las
adecuadas relaciones dialécticas entre las campañas y acciones militares y las
no militares (es decir, políticas), y por aprovechar al máximo las
contradicciones dentro de las fuerzas reaccionarias.
En
tercer lugar, el sin precedentes sentido de devoción revolucionaria, valor y sacrificio practicado por el proletariado
y las masas oprimidas de Nepal ha contribuido al avance de la guerra popular
hasta ahora. Es quizás único en el movimiento comunista mundial de hoy que
dentro de los primeros once meses del sistemático inicio de la guerra popular
revolucionaria más de setenta de los mejores hijos e hijas de las masas oprimidas
y comunistas revolucionarios hayan encontrado el heroico martirio, mientras que
cerca de cuarenta elementos reaccionarios incluyendo los tiranos locales,
informantes de la policía y policías fueron eliminados por los revolucionarios.
(Debe recordarse que no hubo política de ‘aniquilamiento’ durante el primer
Plan). De estos grandiosos mártires, cerca del 40% eran miembros del Partido,
más del 60% pertenecían a nacionalidades oprimidas (la mayoría de ellos eran ‘magars’ de las montañas occidentales),
cerca del 10% (es decir, 7) eran mujeres, y la mayoría de ellos eran de origen
de clase campesinos pobres o medios de la capa inferior. En particular los
heroicos esfuerzos y los supremos
sacrificios de sus vidas hechos por el camarada Tirtha Gautam y otros dos
camaradas mientras se tomaban el puesto policial (junto con 4 fusiles y otras
armas y municiones) en Bethan en el distrito de Ramechhap en el oriente de
Nepal el 3 de enero de 1997, con la ayuda de sólo escopetas de fistol
fabricadas localmente y bombas caseras, deben quedar grabados en letras doradas
en los anales de la revolución proletaria. De igual manera, el heroico martirio
del camarada Daulat Gharti mientras atacaba otro puesto policial en Triveni en
el distrito Dolpa al occidente de Nepal el 15 de diciembre de 1996, merece
especial elogio. Tales ejemplos de audaz valor exhibido por los combatientes
guerrilleros y los altos niveles de devoción y sacrificio mantenidos por los
miembros y simpatizantes del Partido han contribuido a extender el fuego de la
guerra popular a lo largo y ancho del país. Esta canalización hacia propósitos
revolucionarios de la inmensa reserva de energía de los campesinos pobres y
jóvenes tribales, hasta ahora malversados y derrochados por los imperialistas
británicos y los expansionistas indios mediante los despreciables servicios
mercenarios en sus rapaces ejércitos mientras los adulan como ‘bravos Gurkhas’,
deberá jugar un importante papel en el futuro desarrollo y exitosa culminación
de la guerra popular bajo el liderato del Partido del proletariado.
En
cuarto lugar, la inmensa bondad, simpatía y apoyo dados por el proletariado
internacional a través de sus partidos y organizaciones en el verdadero
espíritu y tradición internacionalistas proletarios han contribuido un montón
hacia el exitoso desarrollo de la guerra popular en Nepal. En este contexto
consideramos que es nuestro deber reconocer con agradecimiento las importantes
contribuciones del Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista
(MRI), del cual nuestro Partido es orgullosamente participante, y a diversos
partidos y organizaciones dentro y fuera del ámbito del MRI. También de las
guerras populares revolucionarias que se libran en Perú, Filipinas, India
(Andhra Pradesh, Dandakaranya y Bihar), Turquía y otras partes del mundo dan
una directa inspiración a los revolucionarios en Nepal. Es este sentido de
pertenecer y de aprender de las experiencias del movimiento proletario mundial
el que ha sido uno de los factores que ha contribuido más significativamente al
desarrollo hasta ahora, y será la garantía final del éxito de la guerra popular.
Porque en la actual época del imperialismo y la llamada ‘globalización’ y el
‘ciberespacio’, la revolución en un país particular puede y debe ser vista sólo
como una base de apoyo de la revolución proletaria mundial.
En
realidad, la guerra es la continuación de la política por otros medios (es
decir, violentos). Por tanto, un año de guerra popular en Nepal ha marcado una
ruptura decisiva con la vieja política y ha anunciado una nueva política en el
país. Esto naturalmente ha agudizado mucho más las contradicciones y la crisis
en la vieja sociedad y el viejo Estado, y el ritmo de la polarización
política entre el campo reaccionario y
el campo revolucionario, con un minúsculo ‘centro’ entre ellos, se ha acelerado
significativamente en el último año. Además, esta apertura de un nuevo frente
contra el imperialismo y la reacción mundiales, ha perturbado y fastidiado
enormemente a los guardianes de la reacción mundial también en su propio
paraíso. De ahí que la reacción local y mundial se ven obligadas a hacer
concentrados esfuerzos para cortar de raíz esta guerra popular. La reciente celebración
de un llamado ‘seminario contra el terrorismo internacional’ bajo el patrocinio
del ejército real de Nepal es un indicador de esto. Tras el miserable fracaso
de la policía armada en controlar el crecimiento tanto cuantitativa como cualitativamente
de la guerra popular, a pesar de que recurrieron a las masacres en gran escala
y a otras formas de brutal represión durante el último año, el Estado
reaccionario se decidió a emplazar al ejército y lanzar campañas genocidas en
los días venideros. Además de tales campañas de extirpación física desde fuera,
ellos tratarán de subvertir desde dentro. De ahí que el Partido debe no sólo
prepararse para combatir al enemigo militarmente, sino que debe guardarse de la
tendencia ‘derechista’ al capitulacionismo y la tendencia ‘izquierdista’ a la impetuosidad
revolucionaria dentro del Partido y el movimiento. Sin embargo, en la situación
nacional e internacional de hoy, el peligro derechista al capitulacionismo es
más inminente y por tanto hay que guardarse de él más intensamente. Además, se
requiere trabajar con ahínco y comprenderse el carácter prolongado de la guerra
popular.
El
primer año de la guerra popular no ha sido simplemente un lecho de rosas. También
ha habido gran cantidad de espinas. Lo cual es muy natural. Ya que las leyes de
la guerra sólo pueden aprenderse a través del proceso de la guerra, este primer
año de guerra popular nos ha enseñado lecciones tanto positivas como negativas.
Aunque las lecciones positivas han sido muchísimas más que las negativas.
Mientras seamos buenos aprendiendo, ninguna cantidad de lecciones negativas nos
desanimará. Luego de un año del histórico inicio de un trascendental proceso,
tenemos toda la razón en sentirnos orgullosos de los logros del proletariado y las
masas oprimidas de Nepal. Al fin se ha incendiado la pradera en los Himalayas.
Que las reaccionarias clases dominantes y sus amos imperialistas/expansionistas
tiemblen ante la perspectiva de su muerte final en este incendio. Tenemos por
qué regocijarnos, porque la victoria final será nuestra.
¡Viva la guerra
popular! n